Mantener a un hijo en la Argentina demanda un presupuesto cada vez más abultado para las familias. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) correspondiente a septiembre, la canasta básica de crianza volvió a mostrar subas en todas las franjas etarias, alcanzando un techo de $ 728.850 mensuales para el rango de 6 a 12 años.
La medición oficial no solo contempla los gastos tradicionales de vestimenta, alimentación y educación, sino que también le pone valor monetario al tiempo dedicado a la atención y cuidado de los menores, una tarea indispensable para la economía del hogar.
El desglose por edades refleja cómo se transforma el gasto a medida que los chicos crecen. Para un bebé menor de doce meses, el costo total ascendió a $ 570.832 mensuales, mientras que el tramo de 1 a 3 años llegó a los $679.816. Sorprendentemente, la curva baja a$ 579.752 en el segmento de 4 a 5 años, una baja explicada en gran medida por la mayor escolarización y la consiguiente reducción de horas presenciales de cuidado continuo.
Finalmente, la franja de 6 a 12 años trepa hasta el pico más alto del relevamiento, impulsada sobre todo por una canasta de bienes y servicios mucho más exigente que roza los $ 378.000.Un aspecto central del informe es el fuerte impacto del trabajo no remunerado dentro de la casa, calculado sobre la base del régimen laboral de personal de casas particulares. En los menores de un año, el costo del cuidado representa nada menos que $ 385.920 del total mensual, fundamentado en las 147 horas estimadas que exige atender a un recién nacido.
Para los niños de 1 a 3 años la carga horaria sube a 168 horas ($ 441.051), situándolo como el tramo donde el esfuerzo de atención personalizada resulta más costoso para la economía familiar.En la comparación interanual, el aumento respecto a septiembre del año pasado marca incrementos pronunciados en todos los casilleros: la canasta de 6 a 12 años, por ejemplo, saltó de $ 548.636 a más de $ 728.000 en apenas doce meses.
Aunque estos valores son relevamientos estadísticos basados en la canasta básica del Gran Buenos Aires y no implican una tarifa obligatoria fijada por ley, suelen convertirse en el principal parámetro de referencia que utilizan los tribunales a la hora de determinar cuotas alimentarias en procesos judiciales de divorcio o manutención.